miércoles, 23 de enero de 2013

LOS GRANDES RETOS DE CÚCUTA

Recién me preguntaba sobre la economía cucuteña, pero aquella de bolsillo, esa que nos detiene a la hora de comprarnos un "caprichito" que no estaba presupuestado, debido a eso que llaman los economistas "bajo nivel de capacidad adquisitiva", ese bajo nivel que se percibe en todos los corredores comerciales de la ciudad es perceptible fácilmente cuando al encuentro con el vecino emerge este importante tema de dominio público acompañado de un cordial saludo.

Pero esa baja comercial ya sabemos a priori que es debido a la "perdida de capacidad adquisitiva debido al diferencial cambiario y situación macro-económica que detenta el vecino país venezolano" y que el cucuteño se acostumbró a estar dependiendo de los demás, la inquietud realmente surgió debido a la "buena" inversión que se está proyectando en la ciudad, rápidamente se puede observar las construcciones, la visita de cadenas nacionales como internacionales, ni decir que los niveles de exportación de Norte de Santander aumentaron un 10%, que la compra de vehículos colombianos sumaron a mayo 2012 un total  de 1.048 unidades, decir también que las cien empresas vendieron una cifra del orden de los $ 1.587 billones de pesos y las ganancias netas llegaron a los $ 65.000 millones es un buen dato, como también que a septiembre de 2012, aterrizaron al aeropuerto internacional Camilo Daza 627.528 viajeros, esto significa un 14.1% más que el periodo 2011, que fue de 549.921 personas y que gracias a las estrategias rebuscadas se logró que el índice de inflación llegara por debajo de la media nacional, los precios aumentaron en un 1.98% en lo corrido del año 2012, mientras que Colombia ha ajustado precios por el orden del 2.32%, pero por que la percepción de la economía de bolsillo está tan golpeada? obvio por que la gente se va a comprar a Venezuela, pero aquí no para la cosa.

Siendo positivos los indicadores en general parecen buenos pero en el comercio estamos perdidos quiere decir que el mismo mercado nos está indicando el camino, que a mi parecer debe ser otro, si el comercio venezolano nos está arrebatando lo que por años fue nuestro entonces nos queda dos caminos, el primero es el de luchar por él (comercio) o evolucionar, de escoger el de la lucha ya tenemos de entrada perdido el 40% de la batalla por que precisamente éste es el porcentaje que se ahorra un cucuteño comprando la cesta básica en San Antonio, Ureña o San Cristobal, si de lo contrario pensamos en evolucionar debemos trabajar en una re-estructuración de la actividad principal de Cúcuta por ejemplo de pasar de una comercial a una Industrial, manufacturera y logísticamente estratégica para la movilización de mercancías como lo fue hace muchos años antes que Cúcuta fuera Cúcuta y el nivel de desocupación que nos tiene en quinto lugar en el ranking nacional con unos tristes 14% se reducirían al igual que el 72% de la población que está sumida en el trabajo informal, lo cual todos saben que desencadena una serie de situaciones negativas para la ciudad.

Realmente el reto para la ciudad como un conjunto de todos los actores sociales está en como dicen coloquialmente "cambiarnos el chip" y dejar de lado algo que por mucho tiempo fue nuestro, aunque es difícil  no es imposible pasar del comercio al detal al industrial y mayorista; y ahora siendo negativo estamos ante un grave deterioro del tejido social que puede detonar la bomba social que muchos hablan, y citando a una persona allegada que dijo "si yo me pongo a pensar en el bolsillo de los demás me jodo soy yo" digo "ya estamos jodidos".







Hugo Echeverry Cano
Comunicador Social
@Hugoecheverry

jueves, 10 de enero de 2013

Qué tanta plata se ahorra comprando en Venezuela?

La migración de cucuteños hacía el vecino país por compra de mercancía de todo tipo me demuestra aún más la falta de apego por ésta ciudad que muy amablemente nos ofrece sus rayos de sol para poder salir cómodamente a realizar nuestras actividades.

Hace unos buenos años eran los venezolanos los que con su cambio a 18 pesos por bolívar se sentían los dueños de todas las mercancías ofrecidas por esta ciudad pues todo lo pedían por docenas, muchos cucuteños gozaron de esa bonanza que hasta hace pocos años fue bajando gradualmente, ahora las cosas se invirtieron son "los de aquí" quienes le devuelven el favor a los amigos del vecino país, ¿pero a que costo? al más alto.



El ahorro de unos pesos al hacer las compras en San Antonio, Ureña o San Cristobal promete la estabilidad de la economía del bolsillo y al ver más cantidad de bolsas de mercado por tan poco convierte a este viaje en todo un frenesí de consumo volcando a gran cantidad de personas a frecuentar el mismo establecimiento, si sacamos cuentas no en dinero sino en, tranquilidad, riesgo, tiempo y bienestar de la comunidad las cuentas no son tan alegres, póngase a pensar... el viaje acalorado hasta la frontera mínimo son 30 minutos(con suerte no haya trancón) ir a cambiar en efectivo a la moneda venezolana, seleccionar los productos mientras hace cuentas rápidamente en esto se puede llevar unas tres horas dependiendo la agilidad con la que esquive la gran cantidad de personas que van a hacer lo mismo que usted y sin contar que el paseo del carrito de compras es peor que el trancón de la autopista internacional, surtida esta diligencia procede a hacer otra fila que corresponde al pago de los artículos que está comprando y con otro poco más de suerte se puede demorar una hora mas.


Ya se dispone a subir al vehículo propio o más incomodo aún ubicar un transporte público y súmele la impaciencia que produce poder ver la frontera a pocas cuadras y no poder atravesarla sino una hora después porque el control de la Guardia venezolana forma un embudo, en ese momento, el calor, el ruido del tráfico es infernal, los insultos entre conductores no se hacen esperar, motos van motos vienen sin ningún control y a parte de todo la incertidumbre si al llegar al reten le va a decomisar el mercado que tanto tiempo le costó le tienen en estrés, esta situación aumenta sustancialmente cuando ve al guardia asomarse a la ventana del vehículo e indicándole al conductor que abra el maletero, sus sospechas, o si lo quieren llamar malas energías, lograron que le quitaran las compras, sin ningún derecho a refutar la decisión se devuelve a Cúcuta sin la plata, sin el mercado, ah¡ pero sí a ganado algo... bastante estrés, rabia y todo lo malo que le quiera sumar. 


En el supuesto que haya logrado pasar sin ningún problema para USTED el que sí se ve afectado somos  TODOS porque no basta con tener una economía bastante golpeada por nuestra misma culpa ahora se le suma esta falta de consideración por la ciudad al comprarle a otro país, pagarle impuestos a otro país, generando riqueza a quién ya la tiene y abandonando a los productores colombianos que son nuestros tíos  padres, hermanos, abuelos quienes hacen parte de esas unidades productivas y que esperan que sus compatriotas compren lo nuestro, aquí no se trata de hacerle caso a la Secretaría de Hacienda se trata de apoyar a nuestras familias, o quién no tiene un familiar en el comercio cucuteño?



A esto se le llama ahorro?